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¿Y si tu problema no es de peso?

  • Foto del escritor: Nicolás Caicedo
    Nicolás Caicedo
  • 30 may
  • 3 min de lectura
Millones de mujeres cargan con dolor, hinchazón y moretones sin saber que existe un nombre para lo que sienten.

Haces dieta, haces ejercicio, cuidas lo que comes… pero tus piernas siguen iguales. Los médicos te dicen que es solo sobrepeso. Pero algo no encaja. Si esto te suena familiar, puede que estés frente a una condición que durante décadas fue ignorada: el lipedema.

¿Qué es el lipedema?
El lipedema es una enfermedad crónica del tejido adiposo que se caracteriza por la acumulación anormal de grasa en zonas específicas del cuerpo: caderas, glúteos, muslos y piernas, y en algunos casos también los brazos. Lo que lo hace único es que esta grasa respeta las manos y los pies, que suelen mantenerse delgados.
No es un problema de fuerza de voluntad. No es vagancia. Es una condición médica con raíces genéticas y hormonales, que fue descrita por primera vez en 1940 y que recién en 2019 fue reconocida oficialmente por la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11).

¿Cómo saber si podría ser lipedema?
Estas son las señales más frecuentes. No necesitas tener todas, pero si varias te resuenan, vale la pena buscar una evaluación médica especializada.

Señales de alerta a tener en cuenta:
  • Piernas pesadas y dolorosas, especialmente al final del día o con el calor. El dolor es una señal distintiva que no aparece en la obesidad común.
  • Desproporción entre la parte superior e inferior del cuerpo. Talla de ropa diferente arriba y abajo es muy característica.
  • Manos y pies delgados mientras las piernas o brazos tienen volumen aumentado ("signo de la copa" en el tobillo).
  • Moretones que aparecen fácil, sin golpe aparente. La fragilidad capilar es muy frecuente en el lipedema.
  • Nódulos o "bolitas" bajo la piel al palpar la zona, que se describen como textura de arroz o guisantes.
  • La grasa no desaparece con dieta ni ejercicio. Esta es una de las claves: la grasa del lipedema es resistente a los métodos tradicionales de pérdida de peso.

"Entre el 10 y el 20% de las pacientes enviadas a clínicas de linfedema resultan tener lipedema, una condición completamente distinta."


¿Por qué sucede esto en el cuerpo?
La causa exacta aún se investiga, pero sabemos que el lipedema tiene una importante base genética y hormonal. Se presenta casi exclusivamente en mujeres y suele aparecer o empeorar en momentos de cambio hormonal: pubertad, embarazo o menopausia.
Lo que ocurre en el tejido graso es una combinación de factores: las células de grasa (adipocitos) crecen de forma anormal, los pequeños vasos sanguíneos y linfáticos funcionan mal, hay mayor permeabilidad capilar y una inflamación crónica de bajo grado. Todo esto genera ese ciclo de dolor, hinchazón y acumulación que no responde a las intervenciones habituales.

Importante: El lipedema puede coexistir con linfedema y/u obesidad, lo que complica mucho el diagnóstico. Por eso es fundamental acudir a un especialista con experiencia en este tipo de condiciones y no conformarse con un diagnóstico genérico de "sobrepeso".

Etapa I
Inicio
Piel suave con pequeños nódulos. El edema aún es reversible.

Etapa II
Moderada
Piel irregular o arrugada, nódulos más grandes. El edema puede volverse permanente.

Etapa III
Avanzada
Piel engrosada y endurecida con depósitos de grasa que afectan la movilidad.

Etapa IV
Lipolinfedema
El lipedema se combina con linfedema, requiriendo manejo especializado.

¿Tiene tratamiento?
Hoy no existe cura definitiva, pero sí hay mucho que se puede hacer para mejorar la calidad de vida, reducir el dolor y frenar la progresión. El tratamiento siempre debe ser individualizado y con un equipo multidisciplinario.
Abordajes principales
  • Actividad física adaptada: Natación, bicicleta estática, caminata y ejercicios en plataforma vibratoria. Los ejercicios musculares de suelo pélvico y postura también son clave.
  • Alimentación antiinflamatoria: La dieta mediterránea modificada y el enfoque cetogénico han mostrado resultados positivos para reducir la inflamación y el depósito de grasa.
  • Terapia descongestiva compleja (TDC): Combinación de drenaje linfático manual, vendaje compresivo, ejercicios y cuidado de la piel. Es el estándar de oro conservador para esta condición.
  • Prendas de compresión: Reducen el edema, alivian el dolor y mejoran la movilidad. Deben indicarse desde las etapas tempranas de la enfermedad.
  • Terapias físicas complementarias: Ondas de choque, vibroterapia y fotobiomodulación son herramientas prometedoras como complemento del tratamiento principal.


Lo más importante: no estás sola
El lipedema es una condición que durante décadas fue invisibilizada, mal diagnosticada y confundida con obesidad. Muchas mujeres crecieron sintiéndose juzgadas por su apariencia, sin saber que su cuerpo estaba lidiando con una enfermedad real, con mecanismos biológicos concretos y sin culpa alguna de su parte.
Hoy, gracias a la investigación y a comunidades de pacientes que alzaron la voz, el lipedema está ganando visibilidad. El primer paso siempre es buscar un diagnóstico correcto.

¿Te identificas con estos síntomas?
Contáctanos, conocer tu diagnóstico es el primer paso hacia un tratamiento que realmente tenga sentido para tu cuerpo.f


 
 
 

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