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Danza: más que moverse al ritmo de un compás

  • Foto del escritor: Lady Lugo
    Lady Lugo
  • 11 may
  • 5 min de lectura
Seguramente si te preguntan ¿qué es la danza? puedan venir muchas ideas a tu cabeza dependiendo de tu entorno, tu cultura y tu experiencia personal; en mi caso si me hacen esa pregunta, sin tener en cuenta mi experiencia en r
ehabilitación, diría que la danza es una forma de movimiento corporal guido con música o ritmos con el fin de tener un espacio y tiempo agradable de conexión entre tu cuerpo, lo que escuchas y el ambiente. Ahora, si lo llevo a mi experiencia personal, la danza abarca diferentes ritmos, géneros, estilos y formas de integrar el movimiento con las melodías que la acompañan (no necesariamente una canción), desde el hip-hop, el tango, la salsa, el ballet y el folclore. 

Durante mi estudio de pregrado aprendí diferentes formas de realizar intervenciones en rehabilitación, pero muy poco se hablaba de otras formas de tratamiento, como aquellas donde se usaban las artes con fines terapéuticos, sin embargo después de formar parte de un grupo de danza folclórica me empecé a cuestionar: Si la danza involucra el movimiento corporal humano en todas sus formas de estudio, como la biomecánica y la fisiología, ¿Es posible realizar rehabilitación desde la danza? Este interrogatorio me llevó a proponer en mi trabajo de grado una revisión de artículos científicos sobre cómo la danza genera efectos positivos a nivel cognitivo en enfermedades neurodegenerativas (si quieres conocer un poco del resultado de esa búsqueda te invito a que leas mis primeros tres blogs); fue así como di una respuesta a mi pregunta: la danzaterapia como forma de rehabilitación. En el blog de hoy quiero que conozcas más profundo como nuestro cerebro percibe, interpreta y codifica la información que recibe en la danza terapia, y así tal vez, te animes a danzar como forma de rehabilitación.

Antes de continuar te invito a que veas este video que nos servirá como introducción a la danza y la neurorrehabilitación: https://youtu.be/owb1uWDg3QM?si=NlaXBcI3XEC3BwCl 

La primera vez que vi este video fue en una clase de mi especialización de fisioterapia en neurorrehabilitación donde estábamos aprendiendo sobre el control y aprendizaje motor, dos aspectos clave en la neurorrehabilitación; este video fue un claro ejemplo de cómo aquellas experiencias y situaciones que tienen significado y valor personal perduran en nuestra memoria sin importar el tiempo o la condición patológica en la que nos encontremos. En este video puntual de la bailarina de ballet, unimos la memoria almacenada en el hipocampo y la memoria corporal ligada a la experiencia y el aspecto emocional, donde el complemento del recuerdo de la música, con la coreografía activan aquella vía sináptica neuronal que se daba por pérdida, creando así esta hermosa demostración de la danza como método de rehabilitación. 


Ahora bien, ¿qué fundamentos fisiológicos y anatómicos permiten que la danza sea una excelente forma de intervención para la neurorehabilitación? Para mencionar aquellas partes morfológicas que se involucran en la danza quiero que puedas reconocer todo el trabajo que debe hacer nuestro sistema nervioso para llevar a cabo esta tarea que parece sencilla para muchos pero que en verdad es todo un reto para nuestras neuronas, aun así esto será solo un pequeño brochazo de todas las funciones y aspectos que intervienen, porque lo maravillosamente complejo del cerebro es muy difícil agruparlo en este pequeño blog. 

En la parte inferior encontrarás una imagen tomada de una revisión sistemática, un artículo científico que nos habla de la neurociencia de la danza y como esta se refleja y se ve representada en la corteza cerebral, este gráfico nos permite reconocer visualmente qué áreas anatómicas se involucran en la Danza. 

Iniciemos con uno de los primeros estímulos sensoriales que llegan a nuestro cerebro al momento de bailar: la música, el ritmo o sencillamente el clap de una palmada que marca el tiempo; este estímulo auditivo captado por nuestro oídos a través de las ondas invisibles que genera cualquier sonido debe viajar por los huesecillos del sistema auditivo, pasar por el sistema vestibular, pasando por los canales y los otolitos, para luego hacer un proceso químico y eléctrico (más conocido como sinapsis) llegando a uno de los nervios encargados del procesamiento auditivo el par craneal vestibulococlear, llegando finalmente a la corteza auditiva primaria. En la imagen se relaciona con los colores verdes (1 y 2), ubicada en el lóbulo temporal de nuestro cerebro, allí se codifica la información recibida para brindar una respuesta, el ritmo, melodía, armonía se integran junto con la experiencia previa para complementar la información y resultado que se llevará a cabo. 

Esta serie de estímulos ocasionan en la persona la motivación o el impulso de querer moverse lo que el artículo mencionado, refiere como “groove” llevando al “movimiento inducido por la música” lo que nos permite explicar ese sentir de querer mover nuestros pies, cabeza o manos cuando escuchamos música que nos gusta, estos movimientos pueden ser relacionados con la danza como una serie de pasos, o sencillamente llevar el ritmo con tus pies. 

Ya que sabemos un poco sobre la influencia de la música en el cerebro y todo lo que debe pasar para que puedas escuchar tu música favorita, vamos a pasar al siguiente aspecto: la respuesta motora. Para que exista movimiento de un segmento corporal suceden un sin fin de acciones y sinapsis a nivel del sistema nervioso, yendo desde la activación de la unidad motora conectada al músculo del segmento que se quiere mover hasta la regulación del movimiento como respuesta al estímulo musical del que hablamos anteriormente. Regresando a la imagen el esquema de la corteza cerebral las zonas 3 a la 7 son las encargadas principalmente de recibir e integrar las respuestas relacionadas con movimientos, conocidas como respuesta motora.  

La corteza motora y premotora son responsables de la respuesta a dar gracias a la integración de una vía nerviosa denominada “corticoespinal” donde el estímulo recibido viaja por la médula espinal llegando finalmente a la corteza motora y viceversa, de la corteza motora a la médula espinal para finalizar en la unidad motora que permitirá el movimiento corporal. Adicionalmente para que los movimientos que se desean ejecutar se realicen de una manera impecable tenemos distintos mediadores y reguladores del movimiento, uno de ellos el cerebelo (número 7), que además de regular el movimiento participa en procesamientos cognitivos. 

Finalmente la función cognitiva que incluye la atención, memoria (a corto plazo, de trabajo y a largo plazo), funciones ejecutivas lenguaje, habilidades visuoespaciales, velocidad de procesamiento y cognición social, participan en los procesos motores de la danza enriqueciendo aún más el involucramiento de la mayoría de áreas cerebrales y sus vías, así como también los aspectos emocionales ligados a la experiencia personal y a lo que la persona desea transmitir mediante la danza incluso de una forma inconsciente como lo pudimos evidenciar en el video.

Cada uno de los componentes morfológicos y fisiológicos que se describieron aquí permiten que la danza sea una forma diferente, divertida y compleja de realizar neurorehabilitación integrando diversos componentes con el fin de crear movimiento corporal con propósito e intención. Ahora que conocemos la danza utilizada en el contexto terapéutico, de diferentes formas que incluyen: baile tradicional, baile tradicional adaptado para aquellas personas con movilidad reducida, baile aeróbico, movimiento creativo con música, y la danzaterapia, sabrás que la danza es más que moverse al ritmo de un compás. 

Si te interesaría saber más de la danzaterapia o quisieras agendar una sesión orientada por nuestra fisioterapeuta especialista en Neurorehabilitación. ¡Contáctanos!


 
 
 

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